

Solo Leveling adapta con estilo el popular webtoon surcoreano, ofreciendo acción intensa y una oscura historia de ascenso. No reinventa el género, pero lo ejecuta con fuerza y atractivo visual.
Basada en el popular webtoon surcoreano de Chugong, Solo Leveling llega a la pantalla como una de las apuestas más esperadas del anime en 2024. Producida por A-1 Pictures (responsables de Sword Art Online y 86), la serie combina acción, fantasía oscura y elementos de videojuegos en una historia centrada en la evolución de un héroe que pasa de ser el más débil a convertirse en una fuerza imparable. Dirigida por Shunsuke Nakashige y con música de Hiroyuki Sawano, la adaptación busca seducir tanto a los fans del manga como a nuevos espectadores del anime de acción.

La historia gira en torno a Sung Jin-Woo, un cazador de rango E considerado el más débil de todos, quien vive en un mundo donde portales conectan a nuestra realidad con mazmorras repletas de monstruos. En una de estas incursiones, Jin-Woo es dado por muerto, pero un misterioso sistema lo elige como su «jugador», otorgándole la capacidad única de volverse más fuerte superando misiones y subiendo de nivel como en un videojuego. A partir de este punto, la serie narra su imparable ascenso, pero también los oscuros sacrificios y dilemas que implica el poder.
Desde el primer episodio, Solo Leveling apuesta por un ritmo ágil. La introducción del sistema de niveles —un recurso ya conocido en el género isekai o fantasía gamer— se maneja con soltura y resulta adictiva. Aunque en sus primeros capítulos el arco narrativo puede parecer predecible, la ejecución es lo que mantiene al espectador enganchado. Cada combate, cada mejora, cada nuevo enemigo introduce una pequeña variación que evita el tedio, a pesar de la estructura repetitiva que subyace.
El guion no se adentra demasiado en los matices psicológicos del protagonista, pero sí logra transmitir la transformación de Jin-Woo de forma visualmente poderosa. Su evolución no es solo física —de joven enclenque a guerrero oscuro— sino que refleja una creciente pérdida de humanidad, acentuada por una dirección que hace uso eficaz del claroscuro y los silencios. La animación brilla especialmente en las secuencias de combate, coreografiadas con dinamismo y un uso inteligente de la cámara. Cada mazmorra tiene su atmósfera, sus reglas y su criatura memorable, y eso evita que la serie caiga en la monotonía estética.
La dirección de Nakashige es contenida cuando debe serlo, pero sabe desatarse en los momentos clave, dándole al espectador esa sensación de «subidón» tan propia del shōnen moderno. A eso se suma la épica banda sonora de Hiroyuki Sawano, que aporta una capa extra de intensidad, sobre todo en las escenas de transformación o enfrentamiento. Es música hecha para poner los pelos de punta, y cumple con creces.
En cuanto a las actuaciones de voz (al menos en su versión original japonesa), destacan por un trabajo convincente que respeta los matices de los personajes. Taito Ban, quien da voz a Jin-Woo, consigue mostrar la progresiva dureza del personaje sin perder su esencia.
Aunque Solo Leveling no escapa a ciertos clichés del anime de poder ascendente —como enemigos caricaturescos o la introducción de personajes femeninos algo decorativos—, logra destacarse gracias a su tono más oscuro, su animación sobresaliente y el carisma de su protagonista. Comparte ADN con títulos como Attack on Titan o Tokyo Ghoul, pero también con videojuegos tipo Dark Souls, lo que le permite apelar a públicos diversos.
En resumen, esta adaptación no es perfecta, pero sí es efectiva. Es un anime que entiende a su audiencia y no promete lo que no puede dar: acción intensa, crecimiento constante y un mundo hostil que se disfruta explorar episodio tras episodio. Un título que, si mantiene su nivel, puede convertirse en un referente del anime de fantasía oscura en años venideros.
Trailer - Solo leveling
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